El lipedema es una enfermedad crónica del tejido graso que afecta casi siempre a mujeres y suele confundirse con obesidad o celulitis. Se caracteriza por un aumento desproporcionado de volumen en piernas y, en muchos casos, también en brazos. Reconocer sus síntomas a tiempo permite buscar un diagnóstico especializado y opciones de tratamiento adecuadas.
En Sculpture Clinic, muchas pacientes llegan tras años de dolor y frustración sin saber que padecen lipedema. Identificar los signos típicos ayuda a diferenciarlo de una simple acumulación de grasa por sobrepeso. A continuación, se describen los síntomas más frecuentes en extremidades y las claves para sospechar de esta patología.
Distribución característica de la grasa en piernas y brazos
El síntoma más llamativo del lipedema es la desproporción entre tronco y extremidades. Las piernas se ven ensanchadas desde caderas hasta tobillos, mientras el pie permanece fino, generando el típico “efecto pantalón”. En brazos, el aumento se concentra en la cara posterior y lateral, respetando manos y muñecas.
La silueta suele adoptar forma de columna, pera o “botella de champán invertida”. Esta grasa no responde de forma normal a dieta ni ejercicio intenso, lo que provoca frustración en las pacientes. Además, el contorno puede mostrar bultos o nódulos al tacto, diferentes de la celulitis estética habitual.
Dolor, sensibilidad y sensación de pesadez
El lipedema no es solo un problema estético; cursa con dolor crónico en piernas y brazos. Es frecuente notar hipersensibilidad al tacto, moretones espontáneos y sensación de presión interna, sobre todo al final del día o con el calor. Caminar, estar de pie o llevar ropa ajustada puede resultar molesto.
Muchas pacientes describen pinchazos, quemazón o cansancio extremo en las extremidades afectadas. A diferencia de la obesidad, el malestar aparece incluso con pesos moderados y en mujeres jóvenes. Estos síntomas empeoran en fases avanzadas y afectan de forma importante a la calidad de vida cotidiana.
Señales de alarma y cuándo acudir a un especialista
Debe sospecharse lipedema cuando existe aumento simétrico de volumen en piernas o brazos, con pies y manos finos, que no mejora pese a dieta equilibrada y ejercicio. Si se asocia a dolor, hematomas fáciles y antecedentes familiares de “piernas gruesas”, conviene pedir valoración médica específica.
Un especialista en lipedema puede diferenciarlo de linfedema, obesidad o problemas venosos mediante exploración física y pruebas complementarias. Cuanto antes se confirme el diagnóstico, mayores son las opciones de frenar la progresión con tratamiento conservador, cambios de estilo de vida y, en casos seleccionados, liposucción especializada.
Cómo distinguir lipedema de obesidad y celulitis
En la obesidad, la grasa se reparte de forma generalizada por todo el cuerpo, incluyendo abdomen y tronco. En el lipedema, el tronco puede mantenerse relativamente delgado mientras las piernas y brazos aumentan de tamaño. Además, la pérdida de peso reduce talla en cintura, pero apenas modifica el perímetro de las extremidades.
La celulitis estética produce hoyuelos y piel de naranja, pero no genera el dolor intenso ni los moretones típicos del lipedema. Tampoco suele mostrar el escalón brusco en tobillos o muñecas. Esta combinación de síntomas clínicos es clave para orientar el diagnóstico y evitar años de tratamientos ineficaces.
Conclusión
Reconocer a tiempo los síntomas del lipedema en piernas y brazos permite acceder antes a diagnóstico, alivio del dolor y opciones terapéuticas eficaces. Ante la duda, es recomendable consultar con un equipo de especialistas en lipedema en Madrid con experiencia específica en esta patología.
Fuentes
- Wold LE, Hines EA, Allen EV. Lipedema of the legs. Mayo Clin Proc. 1951.
- Herpertz U. Lipedema: Clinical and therapeutic aspects. Phlebologie. 1995.
- Guidelines of the German S1 Guideline Lipedema. AWMF, 2015.