La mentoplastia y la rinoplastia son dos cirugías clave para equilibrar el perfil facial. Cuando el mentón es pequeño, la nariz puede parecer más grande de lo que realmente es. El Dr. Miguel Fernández Calderón analiza cómo combinar ambas técnicas para lograr un rostro más armónico y natural.
En muchos casos, el problema estético principal no es solo la nariz, sino la relación entre nariz, mentón y labios. Valorar estas proporciones permite diseñar un plan quirúrgico personalizado. A veces basta con una mentoplastia, otras es recomendable asociarla a una rinoplastia.
Comprender las diferencias entre ambas intervenciones ayuda al paciente a tomar decisiones informadas. También reduce expectativas irreales y facilita la comunicación con el cirujano plástico. Así se define un objetivo estético claro, realista y adaptado a cada tipo de rostro.
Mentoplastia: qué corrige y para quién está indicada
La mentoplastia busca proyectar, reducir o redefinir el mentón para mejorar el perfil. Es especialmente útil en mentones retraídos, asimétricos o poco definidos. Al adelantar el mentón, la nariz suele parecer más proporcionada sin tocarla directamente.
Puede realizarse mediante prótesis de mentón, avance óseo o limado en casos de mentón prominente. El especialista valora también la mordida y la posición mandibular. Así evita corregir sólo el defecto estético y pasar por alto alteraciones funcionales importantes.
Rinoplastia: más allá del tamaño de la nariz
La rinoplastia reduce o afina la nariz y corrige el dorso, la punta y el ángulo nasolabial. Una nariz ligeramente grande puede ser adecuada si el mentón está bien proyectado. Por el contrario, una nariz pequeña puede parecer desproporcionada en un rostro con mentón muy débil.
El cirujano analiza la nariz de perfil, frente y tres cuartos, así como la calidad de la piel. El objetivo es mantener la personalidad facial, evitando resultados artificiales. Cuando se combina con mentoplastia, la planificación se hace de forma conjunta, no como dos cirugías aisladas.
Cómo decidir entre mentoplastia, rinoplastia o ambas
La clave está en estudiar el perfil completo, no solo un rasgo aislado. El Dr. Miguel Fernández Calderón utiliza fotografías, mediciones y, en algunos casos, simulaciones digitales. Con ello explica al paciente qué cambios aporta cada técnica por separado y en combinación.
En perfiles con nariz moderadamente grande y mentón muy retraído, suele priorizarse la mentoplastia. Si la nariz presenta giba marcada, desviación o problemas funcionales, la rinoplastia es imprescindible. Asociar ambas cirugías permite una recuperación conjunta y una armonía facial más precisa.
Recuperación y resultados esperados
La recuperación tras mentoplastia en Madrid y rinoplastia combinadas suele requerir una o dos semanas de baja social. Puede aparecer inflamación, pequeños hematomas y ligera tirantez al gesticular. El resultado se valora de forma progresiva, siendo más estable a partir de los tres a seis meses.
Es esencial seguir las indicaciones del cirujano en cuanto a medicación, higiene y posición al dormir. Las revisiones periódicas permiten controlar la evolución y resolver dudas. Un buen seguimiento reduce riesgos y mejora la integración del nuevo perfil en la autoimagen del paciente.
Preguntas frecuentes sobre mentoplastia y rinoplastia
- ¿Siempre hay que operar nariz y mentón a la vez?
No, muchos pacientes solo necesitan una de las dos cirugías. La decisión depende del análisis del perfil y de las prioridades estéticas y funcionales. - ¿La mentoplastia deja cicatrices visibles?
Habitualmente la incisión se realiza por dentro de la boca o bajo el mentón. En manos expertas, la cicatriz externa suele ser mínima y discreta. - ¿Cuándo se ven los resultados definitivos?
La mayor parte del cambio es visible al mes. Sin embargo, el resultado definitivo de mentoplastia y rinoplastia se consolida entre los seis y doce meses.